7.- Trabajo WORD MONOGRAFÍA

https://drive.google.com/file/d/1-76WFTT1IR9pfPCjR-TrkD4_rS48jo7i/view?usp=drivesdk





                                                                          
FACULTAD DE EDUCACIÓN
Segunda especialidad

Programa
Docencia Superior y Universitaria
Docente
Mg. Víctor Angel Rojas Santillán

Asignatura
Metodología de la Enseñanza Superior y Universitaria

I N F O R M E    F I N A L
Estudiantes
Dra. Tomasa Felicidad Lopez Morales
Dr. César Bustamante Llosa
Edward Casas Diburcio
2019


INDICE
Contenido
REFERENCIAS………………………………………………………………………… 58





El presente trabajo elabora una tipología de tendencias de transformación de dichas instituciones en el escenario de transición hacia la era del conocimiento, que incide en las funciones de creación, transformación, investigación, difusión, formación y servicio a la sociedad. Para atender los desafíos que traen tales tendencias en la formación académica y la vida universitaria, también se construye, con carácter propositivo, una tipología de conocimientos y competencias como plataforma, referente y punto de partida para el diseño educacional y capacitación a la medida que las instituciones de educación superior, las empresas, las instituciones educativas y las profesiones deben de tomar en consideración para la articulación de sus estrategias de formación, vida estudiantil y de capacitación, con el fin de orientar y manejar los requisitos de la competitividad, del mundo del trabajo y la convivencia de la ciudadanía. Mucho se ha investigado, escrito y divulgado respecto al rol del aprendizaje en la pedagogía y es que el entendimiento del proceso de construcción de conocimiento, teniendo en consideración la tan difundida teoría constructivista, es vital para generar métodos eficientes no solo para transferir conocimiento, que concibe al estudiante como mero receptor de información sino también para hacerlo participe y protagonista de su propio conocimiento debido a que la base más sólida y punto de partida es lo que el aprendiz ya sabe (Ausubel,1982).
En el Perú se están dando cambios estructurales, por ello los docentes deben tener los conocimientos pertinentes para impartir clases de calidad a sus alumnos.

CAPÍTULO 1
FORMACIÓN ACADÉMICO PROFESIONAL


1.1.-     DEFINICIONES

            A través del presente apartado, se hace un recuento de los argumentos en torno a la construcción del concepto formación profesional, mostrando que su conformación está determinada por los mismos principios generales que llevan a la integración de cualquier clase de conciencia comunitaria (Collins: 1989).

No es difícil definir en qué consiste teóricamente una profesión; sin embargo, debido a la versatilidad de las profesiones, al ritmo acelerado de los cambios en el mundo profesional y la profesionalización creciente como tendencia de muchos oficios, la construcción del concepto es un tema no acabado.

Puede señalarse que las profesiones poseen conocimiento de sí misma y una cultura especial distintiva. Una profesión, en general, muestra los mismos espacios de variación en su coherencia y poder que las comunidades culturales que son estudiadas como grupos de estatus formados por familias y miembros de una raza o religión.

El contexto de la globalización y regionalización de los servicios profesionales está condicionando por un nuevo modelo de profesiones para el siglo XXI, las cuales deben asumir elementos que respondan a una nueva sociedad que día a día cambia. Estas transformaciones propician que las profesiones incorporen, para su desarrollo, algunos aspectos como la acreditación de planes y programas de estudio de educación superior, la certificación y actualización continua de profesionistas, la vinculación de los colegios y asociaciones profesionales con las instituciones de educación superior y flexibilidad para el trabajo, entre otros.

La nueva cultura profesional propicia la necesidad de tomar en cuenta además de las condiciones nacionales, los avances tecnológicos, las políticas internacionales, las comunicaciones, los mercados de trabajo tanto internos como externos, las necesidades del sector productivo y los requerimientos exigidos por cada sociedad, en lo particular.

Estos cambios provocan que, quienes estudian las profesiones, tengan la necesidad constante de actualizar el bagaje teórico y conceptual, a fin de encontrar explicaciones a los cambios que se suceden en torno del mundo profesional.

Hoy en día se conoce a la universidad como una estructura social que se rige bajo determinadas normas y de la cual se egresa con una preparación que, en teoría, le permitirá a los futuros profesionistas desarrollarse, pero también es posible observar que trata de mantenerse vigente con las necesidades que la sociedad requiere mediante el diseño de modelos innovadores de enseñanza y aprendizaje.

A partir de esta perspectiva sobre la definición del concepto formación profesional es necesario conocer antecedentes de cómo nacieron las profesiones.

CONCEPTO DE FORMACIÓN

El objetivo que se persigue es establecer las tendencias que presenta el los conceptos de formación y formación profesional universitaria. Para tal efecto, se revisaron diferentes enfoques y autores que los abordan.

El concepto de formación está ligado al ámbito educativo y representa un punto de debate y polémica donde convergen distintos enfoques, de los cuales según Gadamer (1991: 228) desde Protágoras hasta Sócrates la ambición de los maestros fue hablar no solo para enseñar, sino también para formar la recta conciencia ciudadana que luego se traduciría en éxito político.

Pero para Gadamer (1988: 38-48) la formación se relaciona con la cultura y el trabajo por la conciencia que el hombre tiene de sí mismo y porque sintetiza diferentes relaciones y procesos sociales.

Comenta Gadamer (1991: 228) el concepto formación es el pensamiento más grande del siglo XVIII. En la construcción del concepto han contribuido: Aristóteles, Herder, Hegel, W. Von Humbolt, J. B. Vico., Sha Ftesbury y Bersong.

Gadamer (1991: 228) sostiene que para Herder el concepto de formación se identifica al concepto de cultura que da forma a las disposiciones y capacidades naturales del hombre. En tanto que en Hegel se concibe la formación como una relación de complementariedad entre la formación práctica y la formación teórica, en ascenso a la generalidad y el ser espiritual general. El italiano J. B. Vico, ve en la formación el Sensus Communis y el ideal de la elocuencia o argumentación verdadera. Mientras que para Bersong, la formación se identifica como Bon Sens, el cual se adquiere del estudio de los clásicos.

Así, la formación implica un proceso histórico de apropiación de cultura, por el que el sujeto adquiere aquello en lo cual y a través de lo cual se forma.

El concepto de formación se vincula con las ideas de enseñanza, aprendizaje y preparación personal, esto es, con la educación, ante el hecho de que todo ser humano no es por naturaleza lo que debe ser, y por consiguiente necesita de la formación como un proceso básico en tanto que acrecienta las posibilidades del sujeto para la construcción conceptual y la producción del conocimiento.

Desde este referente se insiste en que la formación va más allá de la capacitación o habilitación, puesto que implica procesos de mayor integración y profundidad en el ejercicio intelectual. La lectura gadameriana sobre el concepto de formación que privilegia lo humano en este proceso realizado por el sujeto, contrasta con el desarrollo del mundo tecnificado en la perspectiva de la racionalidad técnico-instrumental y dentro de una visión positivista del conocimiento y de la ciencia.

La formación posibilita la preparación especializada con base en un desarrollo epistemológico más amplio y, desde luego, más adecuado para plantear y resolver rigurosamente problemas de conocimiento con un mayor compromiso histórico y social.

Para Ferry (1990: 50) el discurso sobre la formación adquiere diversas connotaciones. Primeramente, la formación es percibida como una función social de transmisión del saber, en un sentido de reproducción de la cultura dominante. En otra perspectiva, la formación es considerada "como un proceso de desarrollo y estructuración de la persona que lo lleva a cabo bajo el doble efecto de una maduración interna y de posibilidades de aprendizajes, de reencuentros y de experiencias."

El concepto de formación, se presenta como principio unificador y se asume como proceso de humanización, misión y eje teórico de la pedagogía Rafael Flórez (1974: 109) expresa:

"El concepto de formación, desarrollado en la ilustración, hoy día, no es operacionalizable ni sustituible por habilidades y destrezas particulares ni por objetivos específicos de instrucción. Mas bien los conocimientos, aprendizajes y habilidades son apenas medios para formarse como ser espiritual. La formación es lo que queda, es el fin perdurable; a diferencia de los demás seres de la naturaleza, "el hombre no es lo que debe ser", como dedica Hegel, y por eso la condición de la existencia humana temporal es formarse, integrarse, convertirse en un ser espiritual capaz de romper con lo inmediato y lo particular, y ascender a la universalidad a través del trabajo y de la reflexión filosófica, partiendo de las propias raíces".

La formación humana como misión y eje teórico de la pedagogía, trasciende al docente, en tanto hace referencia a su misión de educador y formador de la condición humana de los sujetos con quienes irradia su accionar cotidiano. Sobre el quehacer formativo del docente han reflexionado los filósofos de la ilustración como Juan Jacobo Rousseau, los pedagogos clásicos del siglo XIX y los pensadores de la educación contemporánea como Savater (1997).

Las diversas acepciones sobre la formación en autores como Honoré, Ferry y Díaz Barriga, parten de una concepción humanista; sin embargo, hay que señalar que existe un debate en torno a privilegiar la formación que viene de fuera o la formación que pone de manifiesto el marco de referencia del sujeto, sin reconocer la formación de los sujetos como una totalidad, en donde existe una interrelación de lo subjetivo y de lo objetivo en el hombre, dando cuenta de cómo se interioriza lo objetivo y cómo se exterioriza lo subjetivo. En esta interrelación habrá que reconocer la intencionalidad de cada sujeto para elegir aquello que lo forma.

Por lo tanto, la formación denota un problema existencial en los sujetos histórico-sociales, quienes crean un proyecto de vida en función de las elecciones que realizan. Asimismo, la formación es vista como una institución que comprende, por un lado, un dispositivo organizacional con sus programas, planes de estudio, certificaciones, construcciones; por otro, un espacio donde se desarrolla una práctica con sus normas, modelos, tecnicidad y lenguaje propios, así como sus practicantes, los formadores.

El concepto de formación como principio general de unificación de la pedagogía, satisface según Rafael Flórez (1974: 109), tres condiciones:

1. La condición antropológica, en cuanto describe la enseñanza como proceso de humanización en sus dimensiones principales, a la luz de las ciencias humanas contemporáneas, como intelección directriz para toda posible acción educadora. Para tener éxito en la dimensión transformadora del hombre hay que partir del reconocimiento de sus verdaderas posibilidades.

2. La condición teleológica, que confiere sentido a toda reflexión sobre el hombre y sobre todo es esencial para la pedagogía puesto que su misión, su razón de ser es precisamente la razón como finalidad, como proyecto siempre presente y tensión esencial de cada acción educativa. La pedagogía no se propone solo entender un grupo particular de fenómenos, como cualquier otra ciencia, sino que su propósito es más totalizante, es el despliegue general de la razón misma de cada persona en todas sus posibilidades. En esto consiste la esencia de la existencia humana, en el despliegue del comprender, como diría Heidegger. Esta es la tarea y la meta para la pedagogía, facilitar que los jóvenes accedan a niveles superiores de sí mismos.

3. La condición metodológica, derivable del principio fundador de la formación, desde su generalidad todo el conocimiento pedagógicos particulares habidos y por haber, sino más bien como matriz cuya fecundidad radica en esa virtud cuestionadora, orientados y definidos por esa perspectiva del desarrollo de la racionalidad, ya sea iluminando esta finalidad a nivel investigativo conceptual en cada proyecto, o facilitando estrategias efectivas de racionalidad para los procesos reales de enseñanza ( Flórez : 1974: 111-112).

Humberto Quiceno (1995: 87) hace alusión al concepto de formación según Juan Jacobo Rousseau, en los siguientes términos: Solo el que llegue a comprender la totalidad del ciclo de la educación, incluyendo sus fases, las críticas y los estadios específicos pueden tener una idea de formación. La formación no es aquí concebida como el simple acto de ir a la escuela, estudiar, tener una profesión. Esto solo es estar instruido. La formación es tener conciencia, haber comprendido en el pensamiento y en la imaginación, la educación del hombre, antes que ella se realice. Es por eso que el “Emilio” surge del pensar y experimentar lo que es la educación del hombre y se dirige a la humanidad para que sirva de guía para toda educación ilustrada.

Elio Fabio Gutiérrez R. (1977: 7), desde Gadamer y Habermas sustenta que la función formativa de las Universidades se fundamenta en tres componentes interactuantes entre sí: la conformación de un proyecto académico, el afianzamiento de comunidad académica científica y la formación de personas integrales en sus dimensiones intelectuales, socioafectiva, práctica y espiritual.

En tanto que Gutiérrez R. (1977: 14) dice la formación es búsqueda incesante e interminable, la Universidad se convierte en proyecto en permanente construcción; es utopía que se concibe, que se intenta y se rehace en interacción con su momento histórico, con el contexto cultural, económico, político y social.

La formación señala Gutiérrez R. (1977: 29) que sola deviene del ejercicio de la imaginación creadora, de la capacidad problematizadora, del trabajo reflexivo y sistematizador, de la aventura que la búsqueda implica, del esfuerzo riguroso y sostenido, de la comunicación inter subjetiva y de la multiplicidad de diálogos que conlleva la noción de praxis.

Francisco Imbernon (1996: 32), docente investigador de la Universidad de Salamanca comenta que en los últimos años ha cobrado interés el tema de la profesión y la formación docente, lo cual no presupone que, con anterioridad, no existía preocupación por estos asuntos, analiza como se ha ido superando las concepciones racional técnicas y reduccionistas de la educación y de la formación docente para dar paso a una formación para la innovación educativa, entendida como "la actitud y el proceso de indagación de nuevas ideas, propuestas y aportaciones colectivas para la solución de situaciones problemáticas de la práctica, lo que comportará un cambio en los contextos y en la práctica institucional de la educación.

Cuadro 1
Tendencias de cambio de formación académica y vida estudiantil hacia la formación profesional.

Estudios a tiempo completo y cuatro años / abandono prematuro e ingreso al trabajo.
Estudio a tiempo parcial en carreras cortas / mayor duración /abandono de estudios / regreso a nuevas carreras.
Participación en movimiento estudiantil.
Participación en experiencias de trabajo, intercambios, movilidad académica, pasantías.
Estudio y trabajo en la institución.
Estudio en línea,  a distancia y trabajo a tiempo completo, en turno nocturno o parcial.
Participación en actividades deportivas, culturales y formativas en la institución.
Participación en actividades de asociaciones y liderato profesional.
Equivalencia de tiempo complementario dedicado  a la formación universitaria general e integral.
Intensificación y reducción de tiempo en la institución; reducción de actividades complementarias.
Fuente: E. Aponte. (2004). “Nuevo contexto y escenario tendencial de transformación y reforma de las universidades en Norteamérica y la periferia.” Fascículos de Estudios de Educación Superior, 2.


Lo anterior implica que hay que recontextualizar o descartar parte de lo que las personas han aprendido (es decir, reducir la brecha cognitiva de la autogestión del conocimiento) para que puedan “re-aprender lo aprendido” y así transformarse1 (salvar la “brecha del autoconocimiento”) y desarrollar la identidad que les permita situarse y desempeñarse en el nuevo contexto de cambio permanente. Esto hace necesario tener mayor accesibilidad y flexibilidad a los procesos de aprendizaje en las instituciones para que aquellos que necesiten reeducarse puedan hacerlo a lo largo de sus vidas, en particular para que puedan “aprender cómo acceder” la información con las nuevas tecnologías y así puedan utilizarla y convertirla en conocimiento (rebasar la “brecha digital”). La educación deberá desarrollar en las personas la facultad de aprender las habilidades y competencias necesarias para poder convivir pacíficamente en sociedades heterogéneas y de una pluralidad de interacciones e interdependencias complejas (superar la brecha “inter-cultural”), en un mundo complejo caracterizado por la celeridad de los cambios, la incertidumbre y la inseguridad de futuro que producen una multi-dimensionalidad “espacial y temporal” para los habitantes del planeta (UNESCO, 1996, 2006). Para hacerlo, habrá que desarrollar una “pedagogía del aprendizaje” para la autogestión del conocimiento y así poder entrar en la nueva economía y construir sociedades de la era del conocimiento fundamentada en las siguientes premisas (Aponte, 2004):

1.      Visión prospectiva – cómo prever para aprender nuevas habilidades y conocimiento para anticipar y manejar lo que aún no se puede considerar.
2.      Inclusión/equidad – autogestionar conocimiento y adquisición de habilidades de la ciudadanía, que les permitan hacerse cargo de su aprendizaje para construirse, transformarse, insertarse, participar y actuar en el trabajo y la sociedad.
3.      Temporalidad y espacios – cómo aprender a manejar el tiempo, los espacios y las localidades de otros y con otros.
4.      Creatividad/inventiva – cómo aprender a desarrollar la creatividad para la acción emprendedora y así enfrentar los cambios, la incertidumbre y la inseguridad.
5.      Diversidad/convivencia y trabajo con otros – cómo aprender a relacionarnos con diferentes culturas y personas con otras ideas, valores, creencias y formas de ver el mundo y hacer las cosas.
6.      Innovación orientada a elevar la capacidad de autogestión para el desarrollo endógeno local para interactuar con lo global.
7.      Autorrealización/existencia – cómo aprender y desarrollar las actitudes, percepciones y habilidades de autoconocimiento para llegar a “ser” una persona que pueda vivir una vida ética, estética y en harmonía con los otros y con la naturaleza.
La educación en general deberá proporcionar a las personas modos flexibles de organización de conocimiento integral y de desarrollo de la solidaridad, tolerancia y capacidad para hacer ajustes y auto transformación ante la diversidad, compartiendo valores que constituyen el núcleo no negociable de identificación individual y de grupo que suponen las necesidades de la convivencia intercultural en la era del conocimiento del siglo XXI.

La formación para la tolerancia y la solidaridad está vinculada al sentido de pertenencia —que implica el desarrollo de la capacidad de la educación formal y no formal de construir una identidad compleja para situarse en múltiples ámbitos (local, nacional, regional, global)—, lo ético, lo espiritual, lo político, lo económico, lo ecológico, lo comunitario y lo familiar. Todo esto constituye la ciudadanía de la pluralidad, las bases de la inclusión, la justicia social y la convivencia con otros. Igualmente, representa el legado de generaciones y de épocas anteriores de la humanidad (ONU, 1999; Villarini, 2006).

Además de la formación académica y práctica de saber y aprender a hacer, en este nuevo contexto se destaca la importancia y centralidad del “conocimiento sobre el conocimiento mismo”, del pensamiento del nivel superior y de las competencias cognitivas de carácter general. Estos conocimientos y competencias, en la nueva economía, tienen gran valor en el sector productivo y el mundo del trabajo (los cuales están determinados por la lógica del mercado y la búsqueda de competitividad de los países), por lo cual inciden y tienen gran peso sobre la encomienda social, la transformación, la pertinencia, la identidad y la misión de las instituciones de educación superior. La productividad y la competitividad se basan en información y conocimiento, y en información procesada y distribuida en todos los procesos y procedimientos de cualquier actividad económica de “añadir valor”.

1.2- PROCESOS COGNITIVOS EN EL APRENDIZAJE


Es evidente que un buen sector de estudiantes ingresa a la universidad con deficiencias a nivel cognitivo, afectivo y valorativo, que no les permiten afrontar óptimamente las exigencias académicas que les corresponden en este período de formación universitaria.

Esta situación nos lleva a plantearnos interrogantes tales como:
1.      ¿se conoce el desarrollo de la personalidad de nuestros estudiantes universitarios, sus dificultades cognitivas, afectivas y valorativas?
2.      ¿Les enseñamos cómo aprender las asignaturas? ¿Es que sólo incidimos en los contenidos y no en el desarrollo de los procesos cognitivos? ¿Les estamos desarrollando el pensamiento científico, el pensamiento superior? Si les desarrollamos este tipo de pensamiento, ¿serán los estudiantes conscientes del mismo y lo aplicarán a las diversas circunstancias de la vida?
3.      ¿Hacemos uso de estrategias didácticas adecuadas a los objetivos de aprendizaje? ¿Sabemos evaluar objetivamente el proceso de aprendizaje o improvisamos las preguntas en el momento de la examinación? ¿Concebimos la enseñanza universitaria como la simple transmisión de conocimiento y por añadidura el concepto de aprendizaje como la asimilación receptora de información por parte del estudiante a modo de una concepción bancaria de la educación?
Negarnos a afrontar estas interrogantes es volvernos insensibles a la problemática que enfrentan los alumnos. Estas y otras preguntas se planteó la Comisión de Reorganización y Gobierno de la Universidad de San Martín de Porres en el transcurso del año 1992, después de llegar a la conclusión de que es necesario el conocimiento del recurso humano con el que contamos (conocimiento de entrada, habilidades, pre requisitos, desarrollo de la personalidad, entre otros), por que, tal como afirma Quintanilla Paulet en su obra Reconstrucción de la universidad, los estudios sobre la realidad psicológica de la universidad en el Perú son casi inexistentes. Es un hecho «que nuestros universitarios están estrechamente vinculados a la difícil realidad social y antropológica del país, con pobrezas extremas, encuentro de culturas que no logran forman un compuesto, vigencia marcada de la mentalidad mágica, desadaptaciones ambientales, inseguridad, incertidumbre laboral, dificultad semántica en la comunicación, falta de tradición científica, poca claridad en el valor de la verdad, etc.»
Sobre la base de tal constatación, la Comisión de Reorganización y Gobierno de la Universidad de San Martín de Porres, presidida por el Dr. Johan Leuridan Huys, nombró en Octubre de 1992 una comisión especial encargada de diseñar las políticas y estrategias orientadas a la formación integral del estudiante de psicología, así como el perfil básico del egresado sanmartiniano, el cual deberá reflejar al término de los IO ciclos académicos, la calidad y competencia en las que ha sido formado el estudiante para el desempeño laboral. Así, desde 1993 (semestre académico 93-1), la Escuela Profesional de Psicología viene aplicando el nuevo plan curricular, el mismo que ha sido reajustado en los años 1995 (semestre académico 95-11) y 2000 (semestre académico 2000-1), a la luz de las exigencias internas de la formación académica (perfil de proceso) y las exigencias externas del campo laboral (perfil de salida).
La comisión se planteó la elaboración de un plan curricular dinámico, para Io cual se abocó a investigar los factores y situaciones pertinentes, concentrándose en el estudio de factores del contexto mundial, nacional e institucional. Evidentemente, fueron también determinantes tres elementos generadores: 1. las bases doctrinarias propias de la Facultad; 2. la política curricular de la Escuela y 3. el perfil profesional. Las bases doctrinarias de la Facultad se sustentan en una visión intuitiva de la realidad existencia del hombre, es decir, en una concepción humanista fundamentada en una visión unitaria y holística de la persona que incluye lo espiritual. De acuerdo con esta concepción, la Facultad orienta la formación del futuro profesional para que actúe en forma humanista en la sociedad en que vive. Tal formación está dirigida a desarrollar, fortalecer y perfeccionar las cualidades, potencialidades, virtudes y valores de la persona en concordancia con su libertad. Propugna los valores estéticos y éticos, sobre el bien, la justicia, el amor a sus semejantes y a la humanidad entera.
En cuanto a la política curricular de la Escuela, ésta se enmarca en las bases doctrinarias y la política educativa de la Facultad. En concordancia con ello, el currículo se diseñó sobre la base de tres características fundamentales:
a)      Integralidad, para permitir el desarrollo pleno del estudiante mediante una formación en los ámbitos profesional, social y ético.
b)      Cientificidad, porque garantiza una formación científica accesible a las diversas corrientes y teorías científicas de la psicología y promueve y desarrolla la investigación científica psicológica.
c)      Flexibilidad relativa, que permite que, de acuerdo con las posibilidades e intereses personales del estudiante, pueda culminar su carrera en mayor o menor tiempo.
d)      Finalmente, en Io tocante al perfil profesional, éste guía las etapas de entrada, proceso (formación) y salida.
El perfil de entrada requiere que el estudiante de psicología, al ingresar, debe tener:
1.      Competencias básicas para la comprensión lectora y comunicación oral y escrita.
2.      Capacidad de análisis y síntesis orientadas hacia el pensamiento creativo, sentido de sistematización para codificar y registrar la información, toma de decisiones y solución de problemas.
3.      Capacidad de observación ante diversas situaciones en que tiene lugar el comportamiento humano.
4.      Capacidad de planeación e interés por el conocimiento psicológico.
5.      Tolerancia y equilibrio emocional ante las críticas y problemas personales.
6.      Disposición para los contactos sociales, empatía e interés por los demás, potencialidad para el trabajo en equipo, sentido de responsabilidad en sus obligaciones morales y respeto a la dignidad humana, honestidad y benevolencia.
En el perfil de proceso se capacita al estudiante para que desarrollo sus competencias en las áreas personal, comunicacional, de investigación, de medición, de evaluación, de diagnóstico y de prevención e intervención psicológica.
Finalmente, el perfil funcional básico del egresado, define las competencias que los estudiantes deben haber logrado al culminar los 10 ciclos académicos. Comprende un conjunto caracterizado de dimensiones o áreas de desempeño profesional. Se desagregan en líneas específicas de funciones básicas que orientarán la formulación de los objetivos curriculares.
En Julio de 1995, luego de realizarse la evaluación formativa del currículo, se efectuó el primer reajuste del plan curricular. Entre otros aspectos, se implementó asignaturas nuevas, tales como los Módulos de Desarrollo Cognitivo con cinco talleres y los Módulos de Desarrollo Afectivo, con cinco talleres. El objetivo de incluir estos nuevos cursos fue el de fortalecer competencias intelectuales y personales necesarias para un adecuado desempeño académico y emocional del estudiante, mejorando así su capacidad no solamente para afrontar con éxito los estudios, sino también su futuro desempeño profesional. Y la razón de su inclusión se basó en que un buen número de ingresantes no satisfacía los requisitos estipulados en el perfil de entrada, en concordancia con Io que señalamos al comenzar el artículo: muchos estudiantes llegan a la universidad sin estar convenientemente preparados en una o más habilidades cognitivas importantes. Como el presente artículo está dirigido únicamente a los aspectos cognitivos del estudiante, no haremos más mención de las habilidades afectivas.

Podemos definir una habilidad cognitiva como la «capacidad de resolver nuevos problemas en tareas intelectuales, cuya solución está basada más en los conocimientos previos adquiridos en la solución de problemas similares, que en capacidades o habilidades físicas o motoras» (Vanlehn, 1996, citado por Maldonado, 1998: 163). La adquisición de la habilidad cognitiva define el proceso de descubrimiento de dicha solución y permite en adelante un mayor éxito en la solución de un determinado tipo o conjunto particular del problemas, o una mayor rapidez y facilidad en su ejecución. La adquisición de habilidades cognitivas permite la transferencia del aprendizaje para solucionar nuevos problemas con más éxito. Se supone que dicha mejor y mayor habilidad para resolver nuevos problemas en cada campo concreto se adquiere mediante un tipo de entrenamiento que genera la adquisición de habilidades cognitivas concretas.
Por otro lado, aprender es un proceso complejo, requiere que el estudiante esté motivado para aprender, que sea capaz de aprender, que esté en un entorno social y académico que favorezca el aprendizaje y que la enseñanza la resulte asequible, comprensible y reflexiva. En esta línea, Campbell & Gibson (1998) plantean que, para que el alumno logre su objetivo, no sólo tenemos que ofrecerle un acceso correcto a la información, sino que necesitamos conocer y comprender mejor sus características personales y diseñar entornos que faciliten el aprendizaje. El aprendizaje es un proceso activo, constructivo y orientado por metas. Aquello que se aprende depende de actividades cognitivas y metacognitivas tales como la planificación y el establecimiento de objetivos y metas (Shuell, 1987). El aprendizaje es producto de una reorganización interna del sujeto que aprende quien es el que construye el conocimiento. Aprender es integrar significativamente los nuevos conocimientos o las nuevas conductas en esquemas o estructuras que tengan un significado personal (Tapia, 1997: 59).
Gardner (1990) plantea que la pobreza del monitoreo cognitivo, es decir, la incapacidad (o falta de práctica) para evaluar el procesamiento de la información mientras se está procesando material de manera intencional, determina bajos niveles de aprendizaje por cuanto el sujeto no sabe cómo evaluar la calidad de la retención ni detectar fallas.

Con frecuencia, los estudiantes culminan los cursos con una comprensión muy superficial de los conceptos y relaciones medulares de las materias que han cursado, careciendo de las habilidades para aplicar esos conceptos y relaciones a problemas de la vida real. De aquí que el entrenamiento en habilidades cognitivas y metacognitivas parece ser un aspecto crítico en el aprendizaje.
Las estrategias del aprendizaje constituyen las habilidades para el manejo de sí mismo que el aprendiz adquiere para gobernar su propio proceso de atender, aprender, pensar, para ser un aprendiza autosuficiente y capaz de solucionar problemas en contextos diversos. Estas estrategias incluyen lo que en general se denominan estrategias cognitivas, metacognitivas y afectivas a través de las cuales el individuo aprende a aprender (Tapia, 1997: 61). En efecto, existe un cuerpo de evidencias que sostienen que enseñar estrategias para pensar tiene efectos positivos que son transferibles a una gran cantidad de situaciones (Halpern, 1996). El mejorar nuestra capacidad para pensar es cuando menos un objetivo central del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, en una proporción significativa, los egresados de secundaria no están preparados adecuadamente para realizar las operaciones mentales que requiere el estudio universitario.
El creciente interés por la enseñanza de estrategias para pensar de forma más eficiente, y en particular, por su enseñanza explícita surge en parte de las fallas que presenta nuestro sistema educativo. Por otra parte, como resultado de un buen número se investigaciones realizadas en todo el mundo, en los últimos años se han logrado importantes avances en las áreas de razonamiento, solución de problemas, toma de decisiones y metacognición, configurándose un importante cuerpo de conocimientos y reforzándose el interés por la enseñanza de estrategias para pensar.
En una educación que incorpore los más recientes hallazgos sobre los procesos cognitivos, deben ser áreas prioritarias: la solución de problemas, la comprensión y la adquisición de conocimientos y el desarrollo de destrezas elementales de procesamiento para organizar el material en una forma no impulsiva y llegar a conclusiones lógicas. Según De Bono (1970) se puede enseñar a pensar (o más bien, a pensar cada vez mejor, con mayor eficiencia) considerando que pensar es una destreza. Si bien las personas inteligentes disponen de mayor capacidad inicial de la cual partir, no son necesariamente buenos pensadores, de manera que pueden ser superadas por otras menos inteligentes que hayan desarrollado buenas habilidades de pensamiento. De cualquier manera, cualquier persona, por inteligente que sea, puede mejorar sustancialmente su alcance intelectual con una adecuada conducción de su pensamiento. Los procesos cognitivos de análisis, comparación, inferencia y evaluación parecen estar presentes en la mayoría de las conceptualizaciones que se han hecho sobre la solución de problemas, pensamiento crítico y desempeño intelectual. Estos procesos deberían ser incluidos en el marco conceptual, filosófico y psicológico de programas de intervención dirigidos a desarrollar estrategias de razonamiento básicas.
Por otro lado, analizar las causas del abandono y del fracaso académico, así como conocer aquellas variables predictoras del éxito académico de los alumnos debe ser un objetivo prioritario de cualquier universidad. Los estudios que han introducido la consideración de aspectos más psicológicos en sus objetivos, parecen concluir que los sistemas educativos que tienen en consideración los principios básicos del funcionamiento psicológico tienen más éxito que aquellos que no los contemplan.
Un concepto fundamental para incorporar distintos aspectos a considerar desde una perspectiva psicológica es el concepto de aprendizaje autorregulado. Este constructo ha recibido una notable atención en los últimos años, dado que permite el desarrollo de modelos que integran componentes del aprendizaje que son cognitivos, motivacionales, emocionales y sociales (Pintrich, 2000), integración que se considera una necesidad ineludible para avanzar en este campo (McCombs, 1997). El aprendizaje autorregulado cobra una especial importancia en la medida que el estudiante guía de forma activa y autónoma su propio proceso aprendizaje. En suma, el aprendizaje autorregulado implica regular adaptativamente el uso de técnicas y estrategias cognitivas ante una tarea gracias a la interacción entre sistemas de control metacognitivos, motivacionales y emocionales, con la finalidad de lograr una planificación y adaptación hacia el logro de objetivos educacionales (Zimmerman, 2000; Winne, 1996).
Sternberg (1986) propuso algunos requisitos para los programas que capacitan las habilidades intelectuales: (I) deben estar basados en una teoría de procesamiento de la información y del desempeño intelectual que hayan tenido verificación experimental fuera del contexto del programa de capacitación; (2) la teoría de desempeño intelectual subyacente debe ser pertinente, desde el punto de vista sociocultural, a los individuos expuestos al programa de capacitación basado en la teoría; (3) el programa debe suministrar una capacitación explícita, tanto ejecutiva como no ejecutiva, así como interacciones entre los dos tipos de procesamiento; (4) debe responder a las necesidades motivacionales e intelectuales de los estudiantes que capacita; (5) debe ser sensible a las diferencias individuales; (6) debe suministrar puntos de enlace entre la capacitación que proporciona y la conducta del mundo real; (7) debe recibir una evaluación empírica cuidadosa que tome en consideración la duración y transferencia de la capacitación, al mismo tiempo que evalúa las distintas facetas del programa y el programa de capacitación como un todo, y (8) las aspiraciones del programa deben ser modestas, al menos en su inicio.
En resumen, el potencial de aprendizaje se utiliza plenamente cuando pensamos. Se aprende estudiando y la calidad del resultado del aprendizaje está determinado por la calidad de los pensamientos. Las estrategias más efectivas de aprendizaje son aquellas que tienen un mayor impacto en el proceso de pensamiento. Por tanto, el desarrollo del pensamiento está estrechamente relacionado con las estrategias de aprendizaje, que a su vez implican un patrón de actividades comprometidas por una persona en un procesamiento de información cuando se ve enfrentada a un trabajo de aprendizaje.
La clásica taxonomía de objetivos educativos de Bloom puede ser una buena pauta para describir los procesos que deben desplegarse en la tarea del aprendizaje. Para el dominio puramente cognitivo, Bloom (por ejemplo, 1981) propuso seis niveles de aprendizaje en orden creciente de abstracción, que se resumen a continuación.
(1)        Memoria o conocimiento. Se refiere a la capacidad de recordar hechos específicos y universales, métodos y procesos, esquemas, estructuras o marcos de referencia sin elaboración de ninguna especie, puesto que cualquier cambio ya implica un proceso de nivel superior. Ejemplos: a) Terminología (palabras, términos técnicos, etc.); b) Hechos específicos (fechas, partes de algo, sucesos, etc.) ; c) Convencionalismos (formas de tratar ideas dentro de un campo de estudio, acuerdos generales, fórmulas, etc.); d) Corrientes y sucesiones (tendencias y secuencias); e) Clasificaciones y categorías (clases, grupos, divisiones), criterios (para juzgar o comprobar hechos, principios, opiniones y tipos de conducta); f) Metodología (métodos de investigación, técnicas y procedimientos); g) Principios y generalizaciones (abstracciones particulares para explicar, describir, predecir o determinar acciones) y h) Teorías o estructuras (evocación de teorías, interrelaciones de los principios y generalizaciones).
(2)        Comprensión. Se refiere a la capacidad de comprender o aprehender, en donde el estudiante sabe qué se le está comunicando y hace uso de los materiales o ideas que se le presentan, sin tener que relacionarlos con otros materiales o percibir la totalidad de sus implicaciones. El material requiere de un proceso de transferencia y generalización, lo que demanda una mayor capacidad de pensamiento abstracto. Este nivel requiere que el alumno explique las relaciones entre los datos o los principios que rigen las clasificaciones, dimensiones o arreglos en una determinada materia, conocimiento de los criterios fundamentales que rigen la evaluación de hechos o principios y conocimientos de la metodología, principios y generalizaciones. Ejemplos: a) Traducción (parafrasear, habilidad para comprender afirmaciones no literales como simbolismos, metáforas, etc.; traducir material matemático, simbólico, etc.); b) Interpretación (explicación o resumen, implica reordenamiento o nuevos puntos de vista) y c) Extrapolación (implicaciones, consecuencias, corolarios, efectos, predicción, etc.)
(3)        Aplicación. Se guía por los mismos principios de la comprensión y la única diferencia perceptible es la cantidad de elementos novedosos en la tarea por realizar. Requiere el uso de abstracciones en situaciones particulares o concretas. Pueden presentarse en forma de ideas generales, reglas de procedimiento o métodos generalizados y pueden ser también principios, ideas o teorías que deben recordarse de memoria y aplicarse. Ejemplo: a) Solución de problemas en situaciones particulares y concretas (utilización de abstracciones en tipos de conducta y tipos de problemas).
(4)        Análisis. Consiste en descomponer un problema dado en sus partes y descubrir las relaciones existentes entre ellas. En general, la eventual solución se desprende de las relaciones que se descubren entre los elementos constituyentes. Ejemplos: a) Análisis de elementos (reconocer supuestos no expresados, distinguir entre hechos e hipótesis); b) Identificación de relaciones entre los elementos (conexiones e interacciones entre elementos, comprobación de la consistencia de las hipótesis con informaciones y suposiciones dadas); c) Reconocimiento de los principios de organización de la situación problemática (estructura explícita e implícita, reconocimiento de formas y modelos, técnicas generales utilizadas, etc.); d) Identificación de conclusiones y Fundamentación de enunciados.
(5)        Síntesis. Es el proceso de trabajar con fragmentos, partes y elementos, y de organizarlos, ordenarlos y combinarlos para formar un todo, un esquema o estructura que antes no estaba presente de manera clara. Requiere la reunión de los elementos y las partes para formar un todo. Ejemplos: a) Elaboración de un plan o conjunto de actos planeados (habilidad para proponer formas de comprobar las hipótesis); b) Desarrollo de conjuntos de relaciones para clasificar o explicar datos; c) Deducción de proposiciones y relaciones (de un grupo de proposiciones básicas o de relaciones simbólicas); d) Construcción de un modelo o estructura; e) Reordenamiento de las partes en una secuencia lógica.
(6)        Evaluación. Se refiere a la capacidad para evaluar, se mide a través de los procesos de análisis y síntesis. Requiere formular juicios sobre el valor de materiales y métodos, de acuerdo con determinados propósitos. Incluye los juicios cuantitativos y cualitativos de acuerdo con los criterios que se sugieran o que son asignados, Ejemplos: a) Juicios en función de evidencia interna (de exactitud lógica, consistencia o criterio interno); b) Juicios en función de criterios externos (criterios seleccionados: comparación de teorías, comparación de un trabajo con respecto a normas, etc.)
Naturalmente, los niveles de memoria se van a desarrollar y enfatizar durante los primeros años de la escolaridad. Sin embargo, durante la educación secundaria, se van sumando objetivos que comprendan cada vez más los niveles de análisis, síntesis y evaluación, sin descuidar por supuesto los de memoria, comprensión y aplicación. Los seis niveles son importantes en el desempeño académico y deberían alcanzar su plenitud de funcionamiento al culminar la educación secundaria o durante la vida universitaria.

La estructura de objetivos de Bloom fue una de las bases de más importancia para el diseño de los Módulos de Desarrollo Cognitivo que, como hemos indicado, se imparten en la Escuela Profesional de Psicología de la Universidad de San Martín de Porres desde 1995 y que están organizados, como ya se dijo también, en cinco talleres. Dichos talleres están diseñados en un orden jerárquico de complejidad creciente y son:
1.         El Taller de Hábitos de Estudio. Es el primer taller, teniendo en cuenta que el estudiante requiere una preparación previa de actitudes estratégicas para el estudio (tener buena actitud para el estudio más una técnica de estudio para responder a una tarea), como prerrequisito para el logro de habilidades cognitivas más complejas. Este taller desarrolla las habilidades de Memoria o conocimiento, mediante el entrenamiento en adquisición de conocimientos, métodos y procesos básicos para el estudio relacionados con el aprendizaje y las técnicas de estudio. Se busca una mejora en la habilidad para la adquisición de datos, conocimientos y principios.
2.         Taller de Comprensión Lectora. Con base en la adquisición del nivel de memoria o conocimiento se busca adquirir la capacidad de cognitiva de comprensión o aprehender, en donde el estudiante se entrenará en establecer relaciones entre los datos o los principios que rigen las clasificaciones de un contenido, mediante ejercicios de: a) lectura comprensiva, habilidad para comprender afirmaciones no literales y selección de ideas principales y secundarias (traducción), y b) resumen orgánico y esquemático fundamentado en el reordenamiento o nuevos puntos de vista (interpretación) . A todo ello se suma la velocidad de la lectura comprensiva como un elemento de refuerzo para el enriquecimiento de la compresión.
3.         El Taller de Mapeo Conceptual. Este refuerza el proceso cognitivo de comprensión, mediante ejercicios de extrapolación y aplicación. Se guía por los mismos principios de la comprensión y el uso de abstracciones simples para, a partir del uso de una idea simple, alcanzar una idea general. También se guía del Análisis, mediante el fraccionamiento de la información en sus elementos de tal modo que aparezca claramente la jerarquía relativa de las ideas y se exprese explícitamente la relación entre éstas.
4.         El Taller de Solución de Problemas. Se entrena la Aplicación, mediante abstracciones que lleven a la utilización de reglas, principios, ideas o teorías que deben recordarse y aplicarse, procurando la solución de problemas en situaciones particulares y concretas. También tiene participación el Análisis, para el reconocimiento de los principios de organización de la situación problemática, y la identificación de conclusiones y su fundamentación, teniendo en cuenta desde la perspectiva de pensamiento lineal, la descripción del problema, el establecimiento de objetivos, redefinición del problema, búsqueda de alternativas de solución, valoración y selección de alternativas, revisión de supuestos y elaboración de planes de acción.
5.         Taller de Pensamiento Creativo. Se basa, fundamentalmente, en el desarrollo del proceso cognitivo de Síntesis, especialmente diseñado para el entrenamiento de la habilidad para proponer formas de comprobar las hipótesis y la habilidad para la deducción de proposiciones. También comprende el proceso de Evaluación, como capacidad para evaluar, y formar juicios a través de los procesos de análisis, síntesis creativa e imaginación creativa.

En una revisión longitudinal de la aplicación de cada uno de los talleres que conforman los Módulos de Desarrollo Cognitivo, podemos señalar que éstos se han ido aplicando cada semestre académico con grupos de 96 a 172 alumnos por taller, del I al III ciclo de estudios. Las sesiones se realizaban con grupos no mayores de 25 estudiantes. Los resultados de los talleres en cuanto al desempeño adquirido por los estudiantes se señalan en tres niveles: 1. Adquirido, que implica que cumplió con los objetivos señalados; 2 En proceso, que hace referencia sólo a la presencia de algunas de las habilidades necesarias para las capacidades cognitivas, y 3. No adquirido, que implica no contar con el comportamiento evaluado.
En cuanto a hábitos de estudio, se puede observar que en los cuatro últimos semestres los estudiantes estuvieron organizados en cuatro a seis grupos, que oscilaban de 18 a 25 alumnos cada uno, haciendo un total desde 145 a 157 alumnos por semestre. De acuerdo con Io mostrado en la Figura 1, el porcentaje de universitarios que no lograron cumplir con los objetivos no supera el 20%, siendo en menor este porcentaje en los últimos semestres, lo que permite inferir que I de cada IO alumnos que llevó el taller de hábitos de estudio no estuvieron aptos para continuar con un proceso de desarrollo cognitivo de mayor nivel, por tanto, este grupo requiere todavía desarrollar habilidades cognitivas para adquirir conocimientos básicos y entrenarse en estrategias de estudio. Mientras que la cuarta y tercera parte de los estudiantes en cada semestre sí ha logrado el desarrollo de dichas habilidades. En todos los semestres, el porcentaje mayor se encuentra en proceso de adquisición, lo que implica que la mayoría de alumnos cuentan las herramientas para la recepción, codificación y la asimilación de la información, pero requieren un proceso de consolidad. Este proceso de consolidación es justificable y posible darse a lo largo de los siguientes talleres debido a que la actitud estratégica para el estudio, planificación y organización del tiempo y actividades y la propia asimilación de conocimiento en relación con los factores del aprendizaje son elementos que requieren una continuidad y retroalimentación, la misma que se afianzará en la práctica posterior mediante el desarrollo de los siguientes talleres. Cabe resaltar que la actitud estrategia para hacia el estudio en algunas ocasiones se encuentra obstaculizada por factores motivaciones negativos asociados al poco interés por el estudio y resistencia a cambiar los hábitos de estudios practicados por años.
 
En el Taller de Comprensión Lectora, en los cuatro últimos semestres los estudiantes del primer ciclo estuvieron organizados en cuatro a seis grupos, que oscilaban de 18 a 25 alumnos cada uno, haciendo un total desde 121 a 145 alumnos por semestre (alumnos de los niveles «adquirido» y «en proceso» en el Taller de Hábitos de Estudio). En la Figura 2, el porcentaje de alumnos que van logrando habilidades de comprensión lectora es cada vez mayor en los últimos semestres, observándose que el porcentaje que no adquirió esta habilidad inicialmente era del 50% y en los dos últimos semestres no supera el 20%. En los dos últimos grupos en que se realizó el taller, el porcentaje correspondiente a los que adquirieron las habilidades cognitivas de comprensión lectora supera un tercio, Io que permite inferir que cerca de un tercio en cada grupo cuenta con el nivel necesario en las habilidades para establecer relaciones entre lo que recuerda y los datos nuevos o solicitados. Siendo éste, por lo tanto, el grupo de estudiantes poseedor de las herramientas cognitivas de lectura comprensiva y capaz de realizar una selección de ideas principales y secundarias (traducción) y de resumir de manera orgánica y esquemática (interpretación) un texto.
Más de un tercio se encuentra en proceso de consolidar dichas herramientas; en este último grupo su rendimiento se lentificó debido al factor vocabulario. El factor vocabulario se considera aptitudinal para la comprensión de información, siendo este detalle una variable a controlar en los próximos talleres. Ambos grupos fueron considerados candidatos para el siguiente taller,
                       
En el Taller de Mapeo Conceptual, los resultados se dieron casi homogéneamente en los dos últimos grupos reportados. Dichos estudiantes pertenecían al segundo ciclo y se encontraban en los niveles  «adquirido» y «en proceso» o en el Taller de Comprensión Lectora. Ellos estuvieron distribuidos en cuatro a cinco grupos, que oscilaban de 14 a 18 alumnos cada uno, haciendo un total desde 62 a 105 alumnos por semestre. En la Figura 3, se observa que el porcentaje de alumnos que han logrando los mecanismos cognitivos para el mapeo conceptual supera la mitad del grupo y a ello se suma una tercera parte del grupo que se encuentra en proceso. Por tanto, casi el 90% ha logrado o está en proceso de adquirir las capacidades de análisis, comprensión, abstracción, extrapolación para la aplicación gráfica y jerarquización de ideas y/o argumentos. Mientras que I de cada 10 alumnos no cuenta con estas habilidades.

Porcentaje de logro en el taller de mapeo conceptual durante dos semestres consecutivos.
Históricamente, el Taller de Resolución de Problemas ha demostrado resultados constantes en los últimos tres semestres, en los que se realizó con el mismo grupo que contaba con recursos del Taller de Mapeo Conceptual. Ellos fueron distribuidos en cuatro a cinco grupos, que  oscilaban de 12 a 18 alumnos cada uno, haciendo un total desde 62 a 95 alumnos por semestre. En la Figura 4, se observa que el porcentaje de alumnos que no alcanzaron los niveles esperados suma la cuarta en el primer semestre considerado, aunque disminuyó en el semestre siguiente. Así mismo, el porcentaje de estudiantes que alcanzaron los objetivos de este taller se incrementó de un semestre al siguiente hasta el 40%, implicando que 4 de cada IO alumnos satisfactoriamente logró desarrollar las herramientas cognitivas de abstracción y análisis de acontecimientos e ideas que permitan identificar y organizar una situación problemática, la búsqueda de alternativas de solución y la elaboración de planes de acción. No obstante, en ambos semestres, quienes concluyeron con esta habilidad en proceso ascienden a casi la mitad del total.

En cuanto al Taller de Pensamiento Creativo, se cuenta con información sobre su desarrollo en los últimos cuatro semestres. Los estudiantes del tercer ciclo se organizaron en cuatro a seis grupos, que oscilaban de 12 a 22 alumnos cada uno, haciendo un total desde 75 a 105 alumnos por semestre. Como señala la Figura 5, el porcentaje de alumnos que no adquirió niveles esperados de síntesis para desarrollar acciones creativas ha disminuido progresivamente, encontrándose que I de cada IO alumnos se encuentran en esa condición; mientras que la mayoría ha desarrollado los procesos necesarios para cambiar patrones cognitivos y optar por respuestas que demanden imaginación creativa.
 

De manera global (Figura 6), los datos anteriores revelan que una secuencia de desarrollo cognitivo en una muestra de 72 alumnos que llevaron consecutivamente desde del primer al quinto taller, permite observar que los procesos cognitivos de conocimiento y comprensión entrenados en los talleres de hábitos de estudio y de comprensión lectora son herramientas cognitivas significativas para el desarrollo de procesos cognitivos superiores. Así mismo, se convierte el cuarto taller (resolución de problemas) en un elemento significativo para la aplicación y desarrollo de procesos cognitivos que faciliten la realización de tareas creativas, individuales y de pensamiento científico.
 


CAPÍTULO II
EL APRENDIZAJE


2.1.                        DEFINICIÓN DE APRENDIZAJE

Según La Real Academia de la Lengua Española (2014), el término aprendizaje es “la adquisición por la práctica de una conducta duradera”. Cada período de nuestras vidas tiene su propio aprendizaje; por lo que varía con respecto a las etapas del desarrollo del sujeto.
El aprendizaje humano se define como el cambio relativamente invariable de la conducta de una persona a partir del resultado de la experiencia. Este cambio es conseguido tras el establecimiento de una asociación entre un estímulo y su correspondiente respuesta.
 Según Hergenhahn (1976) el aprendizaje es “un cambio relativamente permanente en la conducta que se produce a partir de la experiencia y que no puede ser atribuido a un estado temporal”.
Rodríguez (2004) encontró que el aprendizaje significativo es una teoría psicológica que se preocupa de los procesos mismos que el individuo pone en juego para aprender. Pone énfasis en lo que ocurre en el aula cuando los estudiantes aprenden, en la naturaleza de ese aprendizaje, en las condiciones que se necesitan para que éste se produzca, en los resultados y en su evaluación.
“El aprendizaje significativo es el proceso según el cual se relaciona un nuevo conocimiento o información con la estructura cognitiva de que aprende de forma no arbitraria y sustantiva o no literal. Esa interacción con la estructura cognitiva no se produce considerándola como un todo, sino con aspectos relevantes presentes en las mismas, que reciben el nombre de ideas de anclaje” (Ausubel, 2002, pág. 248).
Cabe señalar que en el momento en el que nacemos todos los seres humanos, salvo aquellos que nacen con alguna discapacidad, poseemos el mismo intelecto y que de acuerdo a cómo se desarrolle el proceso de aprendizaje, se utilizará en mayor o menor medida dicha capacidad intelectual.
El aprendizaje nos obliga a cambiar el comportamiento y reflejar los nuevos conocimientos en las experiencias presentes y futuras. Para aprender se necesitan tres actos imprescindibles: observar, estudiar y practicar.



Se define aprendizaje por condicionamiento como el proceso por medio del cual se efectúa un cambio en la conducta a través de la experiencia o la asociación de eventos o estímulos. La capacidad de aprender posibilita la adaptación de todo individuo a los cambios del entorno y el reconocimiento de las señales del mundo externo. Desde luego, se distinguen diferencias importantes entre los modelos de aprendizaje por condicionamiento clásico y condicionamiento operante. (Arosemena, 2016)

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.
Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado.

El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.


Según la Teoría del Aprendizaje de Piagetel aprendizaje es un proceso que sólo tiene sentido ante situaciones de cambio. Por eso, aprender es en parte saber adaptarse a esas novedades. Este psicólogo explica la dinámica de adaptación mediante dos procesos que veremos a continuación: la asimilación y la acomodación. (Regader, 2012)

Jean Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

“El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puede ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El gran peligro de hoy son los lemas, opiniones colectivas, las tendencias ya hechas de pensamiento. Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que está bien y lo de lo que no”
(Piaget; citado en Servián, 2017)


En el aprendizaje vicario (aprendizaje por imitación), el refuerzo es de otra índole y se basa en procesos imitativos cognitivos del sujeto que aprende con el modelo. En los primeros años, los padres y educadores serán los modelos básicos a imitar.

Uno de los conceptos más interesantes expuestos por Albert Bandura es el de aprendizaje activo (aquellos conocimientos que se adquieren al hacer las cosas), el cual contrasta con el de aprendizaje vicario, que es aprender observando a los otros. Por el solo hecho de ver lo que otros hacen y las consecuencias que tienen por su comportamiento, se aprende a repetir o evitar esa conducta. Lo que propone es que no todo el aprendizaje se logra experimentando personalmente las acciones.    La teoría de Bandura hizo hincapié́ en el papel de las variables sociales y unió́ la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.
Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

2.3.             TIPOS DE APRENDIZAJE

Las formas en que se produce el conocimiento son diversas; es por eso que existen varios tipos de aprendizaje. A partir de los principales criterios que se han considerado para poder realizar una clasificación y estudiar las diferentes formas de aprendizaje, tenemos dos dimensiones que destaca Ausubel (citado por Pérez, 2015): de acuerdo con los procedimientos mediante los cuales el material a aprender llega al estudiante, puede ser aprendizaje receptivo y aprendizaje por descubrimiento; de acuerdo con los modos en que el alumno incorpora la nueva información en las estructuras cognitivas ya existentes, puede ser aprendizaje significativo y aprendizaje por repetición.

2.3.1.       APRENDIZAJE DE TIPO IMPLÍCITO

El aprendizaje implícito, es un aprendizaje “ciego”, ya que aprendemos sin darnos cuenta de que estamos aprendiendo.
Las características principales de este aprendizaje cognitivo, es que es no intencional, el aprendiz no tiene consciencia de lo que aprende y que resulta en una ejecución automática de una conducta motora.
Ciertas actividades requieren de un aprendizaje no intencional como pueden ser hablar o caminar. Muchas de las cosas que aprendemos son sin darnos cuenta, de forma implícita.

2.3.2.       APRENDIZAJE DE TIPO EXPLÍCITO

En contraposición al aprendizaje implícito, el aprendizaje explícito se caracteriza por la intención de aprender y la consciencia de ello. Hay muchos ejemplos de este tipo de aprendizaje cognitivo, como por ejemplo el acto de leer este trabajo ya es un ejemplo de aprendizaje explícito, ya que lo hace con intención de aprender.
El aprendizaje explícito, al ser un gesto intencional requiere de atención sostenida, de un esfuerzo que siga a la intención para aprender.


El aprendizaje cooperativo, es un tipo de aprendizaje en grupo. Por ejemplo, un alumno que aprende junto a su compañero o compañeros. El objetivo que persigue este aprendizaje cognitivo es que cada miembro aprenda dentro de sus posibilidades y que además se favorezca un trabajo en equipo.

Los cuatro pilares que sostienen este aprendizaje cognitivo son la interdependencia positiva, la responsabilidad individual, la participación igualitaria y la interacción simultánea.
Un aprendizaje similar (pero no igual) a éste, es el aprendizaje colaborativo. En este tipo de aprendizaje, generalmente es una persona fuera del grupo (ya sea un profesor, educador etc.) quién propone un tema y se desarrolla en grupo. Aprender con los demás es aprender mejor

Este tipo de aprendizaje recoge de la dimensión cognitiva, emocional y motivacional. Este tipo de aprendizaje supone un proceso de organización de la información y de conexión con el conocimiento y la experiencia previa del que aprende. La nueva información se relaciona con nuestras experiencias. Esto desemboca en que el nuevo conocimiento se transforme en único para cada persona, ya que cada uno tenemos una historia propia. Es como aprender a través del filtro con el que vemos la realidad.

El aprendizaje asociativo define la asociación entre un determinado estímulo y un comportamiento preciso. En el caso de los perros, si uno silba el perro automáticamente lo asocia a que lo están llamando.

El aprendizaje de habituación es un aprendizaje de tipo primitivo que permite adaptarnos al medio. Es un fenómeno cotidiano y muy frecuente en nuestro día a día. Se produce cuando dejamos de prestar atención a un estímulo (decremento de la respuesta a un estímulo) Un ejemplo de aprendizaje de habituación lo encontramos en aquellas personas que viven cerca de una carretera muy ruidosa. El primer día escucharán mucho el ruido, pero a medida que van pasando las semanas, se habituarán al ruido, y dejará de molestarles como lo hacía al principio.
Por otro lado, el aprendizaje por sensibilización es el caso contrario al anterior: Nuestra respuesta se incrementa ante un estímulo repetido. Eso significa que cuantas más veces se nos presente el mismo estímulo, más veces daremos la misma respuesta. La sensibilización es un tipo de aprendizaje muy adaptativo y primitivo.

2.3.7. APRENDIZAJE POR DESCUBRIMIENTO
Cuando se busca activamente información y lo que mueve al cerebro es la curiosidad, estamos aprendiendo por descubrimiento. En este aprendizaje cognitivo, el individuo descubre, se interesa, aprende, relaciona conceptos y los adapta a su esquema cognitivo. Pérez (2015) sostiene que, “en este proceso, se exige una actividad previa de cierta complejidad. Además, el aprendizaje por descubrimiento puede ser guiado por el docente”.

Este tipo de aprendizaje vicario se sirve de un modelo a seguir para, posteriormente, imitarlo. En este aprendizaje cognitivo, tienen mucho que ver las neuronas espejo. La imitación es una poderosa arma de aprendizaje.


Este tipo de aprendizaje implica un desarrollo emocional del individuo. La inteligencia emocional se desarrolla a partir de este aprendizaje que permite gestionar las propias emociones.

Nuestras experiencias son el mejor libro para aprender. Según las experiencias que nos brinda la vida, vamos aprendiendo las lecciones de ésta. Este tipo de aprendizaje cognitivo es muy potente pero también subjetivo, ya que, al igual que con el aprendizaje significativo, cada experiencia es un libro distinto del que aprender, y cada persona un estudiante diferente.

Como su propio nombre indica, este tipo de aprendizaje cognitivo se basa en el uso de la memoria, fijando en ella unos datos determinados. La diferencia que hay entre este tipo de aprendizaje y el significativo, es que el memorístico actúa como una grabadora, sin necesidad de que el sujeto entienda lo que está aprendiendo.
Pérez (2015) afirma: “Los nuevos conocimientos no pasan a formar parte integrada con la estructuración preexistente y no adquieren las relaciones suficientes con los conocimientos anteriores para lograr un mejor y más rico ordenamiento, ni para disponer de ellos con agilidad. Esta falta de vínculo explicará la facilidad con que son olvidados”. (P. 291)


Es un tipo de aprendizaje completamente pasivo en el que la persona tan sólo recibe la información que ha de aprender. Un ejemplo muy bueno de este aprendizaje cognitivo es la charla del profesor mientras el alumno está sentado escuchando en el pupitre. Según Pérez (2015) “El contenido a aprender se le presenta al alumno en su forma acabada, de manera que no tiene que hacer ningún descubrimiento independiente o extra para su completa comprensión” (P. 289).

Según Facundo (1999, p.124), para los cognoscitivistas, el aprendizaje es un proceso de modificación interno con cambios cualitativos y cuantitativos, porque se produce como resultado de un proceso interactivo entre la información que procede del medio y un sujeto activo.



CAPÍTULO III
EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO



“El aprendizaje significativo es el proceso según el cual se relaciona un nuevo conocimiento o información con la estructura cognitiva de que aprende de forma no arbitraria y sustantiva o no literal. Esa interacción con la estructura cognitiva no se produce considerándola como un todo, sino con aspectos relevantes presentes en las mismas, que reciben el nombre de subsumidores o ideas de anclaje” (Ausubel, 2002, pág. 248).

“El aprendizaje es un proceso de construcción de representaciones personales, significativas con sentido” (Echaiz, 2003, pág. 10).

Rodríguez (2004, p. 84) considera que el alumno sólo aprende cuando encuentra sentido a lo que aprende. Para que se pueda dar significatividad en un aprendizaje se requiere:
•Partir de la experiencia previa del alumno.
•Partir de los conceptos previos del alumno.
•Partir de establecer relaciones significativas entre los conceptos nuevos con los ya sabidos por medio de jerarquías conceptuales.

Rodríguez (2004) encontró que el aprendizaje significativo es una teoría psicológica que se ocupa de los procesos mismos que el individuo pone en juego para aprender. Pone énfasis en lo que ocurre en el aula cuando los estudiantes aprenden, en la naturaleza de ese aprendizaje, en las condiciones que se requieren para que éste se produzca, en los resultados y, consecuentemente, en su evaluación.

Un ejemplo de aprendizaje mecánico es cuando enseñas a los niños la estructura de un texto narrativo y sus elementos deben memorizarlo, pero si este saber no lo relacionan y aprenden significativamente se convierte en un aprendizaje memorístico sin interacción entre el nuevo y el antiguo conocimiento, en el cual los alumnos solo aprenden para el examen y luego olvidan todo lo leído.

Según Echaiz (2000, p. 58), “La esencia del aprendizaje significativo reside en que las ideas expresadas de manera simbólica son relacionadas de modo no arbitrario con lo que el alumno ya sabe”.

El aprendizaje significativo ocurre cuando una nueva información se conecta con un concepto relevante preexistente en la estructura cognitiva.
Esto implica que las nuevas ideas, conceptos y proposiciones pueden ser aprendidos significativamente en la medida en que otras ideas, conceptos o proposiciones relevantes estén suficientemente claras, y que funcionen como un punto de anclaje de las primeras.
Por ejemplo, nos será mucho más fácil entender cómo se despeja una incógnita en una ecuación si ya sabemos manejar las operaciones matemáticas básicas, al igual que seremos capaces de construir una página web si ya tenemos conocimientos sólidos de lenguaje computacional.

     El aprendizaje significativo se puede contrastar con el aprendizaje de memoria. Este último también puede incorporar nueva información en la estructura de conocimiento preexistente, pero sin interacción. La memoria mecánica se utiliza para recuperar secuencias de objetos, tales como números de teléfono, por ejemplo. Sin embargo, no resulta de ninguna utilidad para el alumno en la comprensión de las relaciones entre los objetos.

·         Significatividad lógica del material: el material que presenta el maestro al estudiante debe estar organizado, para que se dé una construcción de conocimientos.
·         Significatividad psicológica del material: que el alumno conecte el nuevo conocimiento con los previos y que los comprenda. También debe poseer una memoria de largo plazo, porque de lo contrario se le olvidará todo en poco tiempo.
·         Actitud favorable del alumno: ya que el aprendizaje no puede darse si el alumno no quiere. Este es un componente de disposiciones emocionales y actitudinales, en donde el maestro sólo puede influir a través de la motivación.


·         El aprendizaje significativo se opone al tipo anterior, fundamentalmente, porque para que se produzca es necesario buscar de forma activa una vinculación personal entre los contenidos que aprendemos y aquellos que ya habíamos aprendido. Ahora bien, en este proceso hay espacio para encontrar diferentes matices. David Ausubel distingue entre tres clases de aprendizaje significativo:


·         “Ocurre cuando se igualan en significado símbolos arbitrarios con sus referentes (objetos, eventos, conceptos) y significan para el alumno cualquier significado al que sus referentes aludan” (Ausubel, 1983: 46). Se trata de la forma más básica de aprendizaje. En ella, la persona otorga significado a símbolos asociándolos a aquella parte concreta y objetiva de la realidad a la que hacen referencia, recurriendo a conceptos fácilmente disponibles.
·          Es el aprendizaje más elemental del cual dependen los demás tipos de aprendizaje. Consiste en la atribución de significados a determinados símbolos, al respecto AUSUBEL dice:
·         Ocurre cuando se igualan en significado símbolos arbitrarios con sus referentes (objetos, eventos, conceptos) y significan para el alumno cualquier significado al que sus referentes aludan
·         Este tipo de aprendizaje se presenta generalmente en los niños, por ejemplo, el aprendizaje de la palabra "Pelota", ocurre cuando el significado de esa palabra pasa a representar, o se convierte en equivalente para la pelota que el niño está percibiendo en ese momento, por consiguiente, significan la misma cosa para él; no se trata de una simple asociación entre el símbolo y el objeto sino que el niño los relaciona de manera relativamente sustantiva y no arbitraria, como una equivalencia representacional con los contenidos relevantes existentes en su estructura cognitiva.


Este tipo de aprendizaje significativo es parecido al anterior y se apoya en él para existir, de modo que ambos se complementan y "encajan" entre sí. Sin embargo, hay una diferencia entre ambos.

·                Los conceptos se definen como "objetos, eventos, situaciones o propiedades de que posee atributos de criterios comunes y que se designan mediante algún símbolo o signos" partiendo de ello podemos afirmar que en cierta forma también es un aprendizaje de representaciones.
·                Los conceptos son adquiridos a través de dos procesos. Formación y asimilación. En la formación de conceptos, los atributos de criterio (características) del concepto se adquieren a través de la experiencia directa, en sucesivas etapas de formulación y prueba de hipótesis, del ejemplo anterior podemos decir que el niño adquiere el significado genérico de la palabra "pelota”, ese símbolo sirve también como significante para el concepto cultural "pelota", en este caso se establece una equivalencia entre el símbolo y sus atributos de criterios comunes. De allí que los niños aprendan el concepto de "pelota" a través de varios encuentros con su pelota y las de otros niños. El aprendizaje de conceptos por asimilación se produce a medida que el niño amplía su vocabulario, pues los atributos de criterio de los conceptos se pueden definir usando las combinaciones disponibles en la estructura cognitiva por ello el niño podrá distinguir distintos colores, tamaños y afirmar que se trata de una "Pelota", cuando vea otras en cualquier momento.

En este aprendizaje el conocimiento surge de la combinación lógica de conceptos. Por eso, constituye la forma de aprendizaje significativo más elaborada, y a partir de ella se es capaz de realizar apreciaciones científicas, matemáticas y filosóficas muy complejas.
Como es un tipo de aprendizaje que demanda más esfuerzos, se realiza de modo voluntario y consciente. Por supuesto, se sirve de los dos anteriores tipos de aprendizaje significativo.
·                En el aprendizaje de conceptos, en vez de asociarse un símbolo a un objeto concreto y objetivo, se relaciona con una idea abstracta, algo que en la mayoría de los casos tiene un significado muy personal, accesible solo a partir de nuestras propias experiencias personales, algo que hemos vivido nosotros y nadie más.
·                    El aprendizaje de proposiciones implica la combinación y relación de varias palabras cada una de las cuales constituye un referente unitario, luego estas se combinan de tal forma que la idea resultante es más que la simple suma de los significados de las palabras componentes individuales, produciendo un nuevo significado que es asimilado a la estructura cognoscitiva. Es decir, que una proposición potencialmente significativa, expresada verbalmente, como una declaración que posee significado denotativo (las características evocadas al oír los conceptos) y connotativo de los conceptos involucrados, interactúa con las ideas relevantes ya establecidas en la estructura cognoscitiva y, de esa interacción, surgen los significados de la nueva proposición.

3.4.             INTELIGENCIAS MÚLTIPLES:
Gardner (2006, pág. 5) manifiesta sobre la inteligencia: “Es la capacidad de resolver problemas, o de crear productos, que sean valiosos en uno o más ambientes culturales. Se trata de una definición que nada dice acerca de las fuentes de tales capacidades o de los medios adecuados, para medirlas.
La investigación de Howard Gardner ha logrado identificar y definir hasta ocho tipos de inteligencia distintas. Vamos a conocer de manera más detallada cada una de las inteligencias propuestas por la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner a continuación.

3.4.1.       INTELIGENCIA LINGÜÍSTICA
La capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarnos con los demás es transversal a todas las culturas. Desde pequeños aprendemos a usar el idioma materno para podernos comunicar de manera eficaz.
La inteligencia lingüística no solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral, sino a otras formas de comunicarse como la escritura, la gestualidad, etc.
Quienes mejor dominan esta capacidad de comunicar tienen una inteligencia lingüística superior. Profesiones en las cuales destaca este tipo de inteligencia podrían ser políticos, escritores, poetas, periodistas, actores.

Inteligencia lingüística: ¿qué es y cómo se puede mejorar?
A pesar de que eres capaz de desenvolverte bien con el lenguaje en tu día a día, algunas tareas que involucran el uso de las palabras parecen especialmente difíciles en comparación a otras. Algunas de estas actividades, de hecho, pueden parecer imposibles de realizar, como por ejemplo explicarle cómo nos sentimos a una persona cuyo idioma no dominamos del todo.
Estos pequeños escollos cotidianos sirven para hacernos una idea de lo que es la Inteligencia lingüística: el grado en el que una persona es capaz de usar hábilmente el lenguaje para expresar y entender ideas y para conseguir objetivos a partir de esta habilidad.

¿Cómo mejorar en Inteligencia lingüística?
Si es cierto que la Inteligencia puede ser resumida rápidamente como la capacidad para encontrar soluciones ante problemas nuevos de la manera más efectiva, no es menos cierto que esta se puede mejorar tomando algunos hábitos y rutinas. La Inteligencia lingüística, como parcela concreta dentro del concepto más amplio de "inteligencia", no es una excepción a esta regla. Eso significa que podemos tomar medidas para influir en nuestro grado de desempeño en Inteligencia lingüística, cambiando para mejor nuestra capacidad de adaptarnos a nuevas situaciones en las que un manejo hábil de las palabras sea útil (¡difícil encontrar una situación en la que no se de esto!).
Sabiendo todo esto, ya puedes empezar a introducir pequeños cambios en tu día a día para mejorar en tu habilidad con el lenguaje. Aquí tienes algunas indicaciones y recomendaciones para potenciar tu Inteligencia lingüística.
Elige un tema interesante y escribe un breve ensayo sobre ello
Escribir libremente sobre lo que se siente y partiendo de la manera propia de ver la realidad es una buena manera de entrenarse en Inteligencia lingüística, pero conviene plantearse retos para que el nivel de dificultad de las tareas no sea siempre el mismo. Por eso, además de escribir un diario, es bueno acotar temas algo más universales y escribir sobre ellos. De este modo te obligarás a ampliar tu vocabulario y mejorarás tu capacidad para expresarte sobre un tema concreto a lo largo de textos más o menos largos.
-       Lee mucho y bien
Hay pocas cosas mejores para descubrir expresiones y vocabulario que la lectura. Hay una cantidad casi infinita de libros en los que puedes memorizar y repasar todo tipo de rutas lingüísticas a la vez que te entretienes o aprendes sobre cosas que te interesan. Sin embargo, si quieres mejorar tu Inteligencia lingüística sacándole el máximo jugo a los libros, lo mejor es cuidar lo que lees. Procura que caigan en tus manos libros de autores variados, para ver un poco de todo.


Durante décadas, la inteligencia lógico-matemática fue considerada la inteligencia en bruto. Suponía el axis principal del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo para detectar cuán inteligente era una persona.

Como su propio nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos. La rapidez para solucionar este tipo de problemas es el indicador que determina cuánta inteligencia lógico-matemática se tiene.
Los célebres test de cociente intelectual (IQ) se fundamentan en este tipo de inteligencia y, en menor medida, en la inteligencia lingüística. Los científicos, economistas, académicos, ingenieros y matemáticos suelen destacar en esta clase de inteligencia. Asimismo, los ajedrecistas también requieren de capacidad lógica para desarrollar estrategias de juego mejores a las de su oponente, y a su vez anticipar sus movimientos.

Este tipo de inteligencia puede ser definido como nuestra capacidad de razonamiento formal para resolver problemas relacionados con los números y las relaciones que se pueden establecer entre ellos, así como para pensar siguiendo las reglas de la lógica.

En la Inteligencia lógico-matemática se dan la mano la matemática y la lógica porque pensar a través de ambas requiere seguir las normas de un sistema formal, desprovisto de contenidos: uno más uno es igual a dos, sean lo que sean las unidades con las que se trabaja, al igual que algo que es no puede no ser, independientemente de lo que se trate. En definitiva, estar dotados en mayor o menor medida de inteligencia lógico-matemática nos permite reconocer y predecir las conexiones causales entre las cosas que pasan (si le añado 3 unidades a estas 5, obtendré 8 porque las he sumado, etc.).

¿Cómo mejorar en inteligencia lógico-matemática?
Seguramente lo habrás adivinado, porque resulta casi evidente: enfrentándote a tareas que te fuercen a usar este tipo de inteligencia. Al principio, esto puede resultar muy tedioso para algunas personas, pero los progresos que se pueden hacer son espectaculares y muy útiles para el día a día, especialmente los relacionados con el cálculo mental.
Puedes empezar con cuadernos para ir aprendiendo matemáticas a tu ritmo o asistir a academias especializadas (si bien la mayoría de ellas tienen un enfoque universitario). También tienes la opción de empezar prácticamente desde cero en webs de formación gratuita como la recomendaría  Khan Academy, en la que puedes medir tus progresos e ir eligiendo las ramas de aprendizaje a tu gusto.


También conocida como inteligencia visual-espacial, es la habilidad que nos permite observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas. En esta inteligencia destacan los ajedrecistas y los profesionales de las artes visuales (pintores, diseñadores, escultores…), así como los taxistas, que deben poseer un exquisito mapa mental de las ciudades por las que transitan.
Las personas que destacan en este tipo de inteligencia suelen tener capacidades que les permiten idear imágenes mentales, dibujar y detectar detalles, además de un sentido personal por la estética. En esta inteligencia encontramos pintores, fotógrafos, diseñadores, publicistas, arquitectos, creativos, etc.
Inteligencia espacial: ¿qué es y cómo se puede mejorar?
La inteligencia espacial es un concepto que se deriva de la Múltiples propuesta por el psicólogo Howard Gardner. Este tipo de inteligencia puede ser definida como el conjunto de habilidades mentales relacionados directamente con la navegación y la rotación de objetos en nuestra mente (es decir, su visualización imaginaria desde distintos ángulos). Por tanto, la inteligencia espacial se llama así porque está involucrada en la resolución de problemas espaciales, ya sean reales o imaginarios.
De nuestro nivel de inteligencia espacial dependerá nuestro éxito en tareas como conducir y aparcar un coche, construir una maqueta, orientarse, darle instrucciones a otra persona que ve las cosas desde otro ángulo o manejar herramientas más o menos complejas. 
Otras actividades menos frecuentes en las que la inteligencia espacial está fuertemente involucrada son, por ejemplo, aquellas en las que se debe esculpir una forma en un material o hacer un plano de una estructura. Por ello, tanto arquitectos como escultores tienden a mostrar buen nivel de este tipo de inteligencia.
¿Se puede mejorar en inteligencia espacial?
Como muchas veces pasa al tratar el tema de la inteligencia, bastante gente tiende a pensar que este tipo de capacidades mentales son innatas y vienen determinadas por la herencia genética. En el caso de de inteligencia espacial, además, se da el hecho de que varias investigaciones parecen sugerir que los hombres tienen habilidades espaciales algo superiores cuando se los compara con el sexo contrario.

La música es un arte universal. Todas las culturas tienen algún tipo de música, más o menos elaborada, lo cual lleva a Gardner y sus colaboradores a entender que existe una inteligencia musical latente en todas las personas.
Algunas zonas del cerebro ejecutan funciones vinculadas con la interpretación y composición de música. Como cualquier otro tipo de inteligencia, puede entrenarse y perfeccionarse.
No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos capaces de tocar instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad.
¿A qué factores es debido el Oído Absoluto? ¿Nacemos con ello o, por el contrario, se puede adquirir?
Actualmente este tema genera mucha controversia, puesto que no se sabe a ciencia cierta su origen. Ciertos estudios creen que esta capacidad se debe a un talento innato basado en la genética, mientras que otros opinan que la adquisición de Oído Absoluto exige una preparación temprana durante un período crítico del desarrollo (entre los 2-5 años) asociado al desarrollo del lenguaje y sin tener en cuenta la predisposición genética (Veloso y Guimaraes, 2013).
De acuerdo con este abordaje, se puede plantear una influencia de ambos aspectos, es decir, una confluencia de factores genéticos del desarrollo del cerebro humano junto a factores ambientales y la exposición temprana.

Actualmente la neurociencia cognitiva sigue investigando las funciones cerebrales relacionadas con la percepción y producción musical tratando de localizar nuevos sustratos neuronales y correlaciones genéticas. Asimismo, gracias al apoyo de las tecnologías de neuroimagen, dichas investigaciones están aumentando, sin embargo, este hecho, por el momento, resulta una cuestión abierta.

Las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas emociones representan un aspecto esencial en el desarrollo de todas las culturas de la historia.
La habilidad para usar herramientas es considerada inteligencia corporal cinestésica. Por otra parte, hay un seguido de capacidades más intuitivas como el uso de la inteligencia corporal para expresar sentimientos mediante el cuerpo.
Son especialmente brillantes en este tipo de inteligencia bailarines, actores, deportistas, y hasta cirujanos y creadores plásticos, pues todos ellos tienen que emplear de manera racional sus habilidades físicas.

-       Beneficios del baile
Hace muchos años que se sabe que la actividad física y la práctica de deporte proporcionan muchos beneficios físicos, ayudando por ejemplo a mejorar el funcionamiento de los aparatos respiratorios, circulatorios y óseos. Pero cuando bailamos, obtenemos los beneficios de la actividad física aeróbica, y también nos beneficiamos a nivel psicológico y emocional.




La inteligencia intrapersonal refiere a aquella inteligencia que nos faculta para comprender y controlar el ámbito interno de uno mismo en lo que se refiere a la regulación de las emociones y del foco atencional.

Las personas que destacan en la inteligencia intrapersonal son capaces de acceder a sus sentimientos y emociones y reflexionar sobre estos elementos. Según Gardner, esta inteligencia también permite ahondar en su introspección y entender las razones por las cuales uno es de la manera que es.

Por otro lado, tanto saber distanciarse de la situación para desdramatizar eventos con un impacto emocional negativo como saber identificar los propios sesgos de pensamiento son herramientas muy útiles tanto para mantener un buen nivel de bienestar como para rendir mejor en diferentes aspectos de la vida.

La inteligencia intrapersonal es uno de los tipos de inteligencia propuestos en la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner. El conjunto de habilidades cognitivas a las que da expresión es un tanto brumoso y difícil de distinguir de otras formas de inteligencia, pero en resumidas cuentas puede decirse que la inteligencia intrapersonal hace referencia al grado en el que conocemos los aspectos internos de nuestra propia manera de pensar, sentir y actuar. En otras palabras, representa nuestra habilidad a la hora de conocernos a nosotros mismos e intervenir sobre nuestra propia psique, en un sentido amplio.
¿De qué manera podemos conocernos a nosotros mismos?
Según la Teoría de las Inteligencias Múltiples, reconociendo el repertorio de sentimientos que definen nuestra propia manera de ser (y el tipo de estímulos que pueden inducir a cada uno de ellos), discriminando bien entre distintos estados de ánimo y aprovechando estos conocimientos para regular nuestra conducta hacia objetivos determinados. De este modo, la inteligencia intrapersonal es la que hace posible que podamos conocer los aspectos internos de nuestra mente y utilizar esta información a nuestro favor.
Por ejemplo, saberse especialmente sensible en ciertos temas puede facilitar la tarea de afrontamiento de situaciones conflictivas, lo cual puede ser clave para evitar perder el control en estos casos y, a la vez, trabajar técnicas para controlar los niveles de ansiedad, ira, etc.
¿Cómo mejorar en inteligencia intrapersonal?
Llegados a este punto, cabe recordar que toda forma de inteligencia puede ser entrenada y mejorada con el tiempo como si de un músculo se tratase. Sin embargo, cabe decir que la inteligencia intrapersonal está insuficientemente estudiada y que es difícil proponer métodos exactos y avalados por la ciencia para mejorarla. 
Sin embargo, más allá de la luz que puedan arrojar sobre este tema futuras investigaciones científicas, yo recomendaría lo siguiente para ver progresos en el área de la inteligencia intrapersonal:

La inteligencia interpersonal nos faculta para poder advertir cosas de las otras personas más allá de lo que nuestros sentidos logran captar. Se trata de una inteligencia que permite interpretar las palabras o gestos, o los objetivos y metas de cada discurso. Más allá del contínuum Introversión-Extraversión, la inteligencia interpersonal evalúa la capacidad para empatizar con las demás personas.
Es una inteligencia muy valiosa para las personas que trabajan con grupos numerosos. Su habilidad para detectar y entender las circunstancias y problemas de los demás resulta más sencillo si se posee (y se desarrolla) la inteligencia interpersonal. Profesores, psicólogos, terapeutas, abogados y pedagogos son perfiles que suelen puntuar muy alto en este tipo de inteligencia descrita en la Teoría de las Inteligencias Múltiples
Inteligencia interpersonal: definición y consejos para mejorarla
La inteligencia interpersonal es un concepto que se deriva del desarrollo de la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner. Se trata de un tipo de inteligencia que, junto a las demás, nos faculta para adaptarnos al entorno y a las interacciones con los demás de manera óptima.
En concreto, la inteligencia interpersonal es aquella que explica el grado en el que somos capaces de hacernos una estimación aproximada sobre los estados mentales y de ánimo de los demás. Así, alguien con una buena inteligencia interpersonal es capaz de captar las intenciones de los demás, sus sentimientos (que pueden exteriorizar más o menos), saber qué información les falta a los demás... y, como consecuencia interactuará bien con estas personas, al adaptarse a ellas e incluso predecir ciertos aspectos de estas.

Según Gardner, la inteligencia naturalista permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados al entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza.
Esta clase de inteligencia fue añadida posteriormente al estudio original sobre las Inteligencias Múltiples de Gardner, concretamente en el año 1995. Gardner consideró necesario incluir esta categoría por tratarse de una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano (o cualquier otra especie) y que ha redundado en la evolución.
Hay que señalar que aunque para Gardner este tipo de inteligencia se desarrolló para facilitar el uso creativo de los recursos que nos brinda la naturaleza, actualmente su uso no solo se limita a los entornos en los que no hay construcciones humanas, sino que estos últimos también podrían ser "explorados" de la misma forma.





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

·         Ausubel, (1982). Psicología Educativa Un punto de vista Cognitivo. México. Trillas.
·         Bloom, B. (1981). Evaluaci6n del aprendizaje. Buenos Aires: Troquel.
·         Campbell & Gibson, C. (1998). Distance learners in higher education. Institutional responses for quality outcomes. Madison: Atwood Publishing.
·         De Bono, E. (1970). Lateral thinking: Creativity step by step. Nueva York. Gardner, R. (1990). When children and adults do not use learning strategy: Toward a theory setting. Review of Educational Research, 60, 517529.
·         Halpern, D. (1996). Thought and knowledge. An introduction to critical thinking. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.
·         Maldonado, A. (1998). Aprendizaje, cogniciön y comportamiento humano. Madrid: Biblioteca Nueva.
·         McCombs, B. L. (1997). Integrating metacognition, affect and motivation in improving teacher education. En: Lambert, N. M. & McCombs, B. L. (Eds.) How students learn. Reforming school through learnercentered education.
·         Palomino-Delgado-Valcárcel (1996), “Teoría del aprendizaje significativo de David Ausubel”; [Fecha de consulta: 10 de mayo de 2019]Disponible en http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/Teor%C3%ADa%20del%20aprendizaje%20significativo%20de%20David%20Ausubel.pdf

Comentarios